Y si el mal que sientes viniera porque miras atras...
"Ni el futuro ni el pasado existen, y no se puede propiamente decir: hay tres
tiempo: pasado, presente y futuro; Más bien, en propiedad debería afirmarse: los
tiempos son tres: un presente de lo pasado, un presente de lo presente, un
presente de lo futuro. En efecto, estos tiempos son una especie de trinidad en
el Alma y yo no los veo fuera de ella, donde el presente de lo pasado es el
recuerdo, el presente de lo presente el momento, y el presente de lo porvenir la
espectativa "


San Agustín

miércoles, 28 de enero de 2009

Depresión y Duelo III

Dolor Psíquico y Ausencia
Por Lic. Claudio Barbará
Artículo Públicado en la Revista mensual PRIVILEGE (Año VI - N- Buenos Aires, 5 de agosto de 1998)

Dolor y Pérdida. Hay un tipo de dolor que proviene del cuerpo, localizado en una zona determinada, reconocible por medio de los sentidos. Hay otro tipo de dolor, menos específico, pero no menos intenso que no está ligado a lo corporal, a la anatomía del cuerpo físico. Su origen es impreciso, difícil de determinar. No es dolor del cuerpo, sino, y se me permite la analogía, es un dolor cuya fuente está en la "anatomía" psíquca. Un dolor que emerge como emerge la urgencia misma de la vida. Un dolor, que se ha llamado "dolor existencial". Recorre el saber popular una premisa que nos dice que el dolor purifica, ennoblece, "templa el espíritu"; que no es posible aún más, aprender si no es con una cuota de dolor, que madurar implica esa misma cuota de dolor; de ese dolor indeterminado que no proviene de un órgano enfermo sino de la experiencia misma de vivir.

Las Religiones apuntalan estas creencias, y el hombre en las vivencias que le impone la vida cotidiana cree ver la corroboración a esta enseñanza. La ciencia también encuentra motivos para confirmar que el dolor es parte del devenir hombre o mujer; en el sentido que decimos que, para ocupar un nuevo espacio en la vida, es necesario haber abandonado el anterior; y esto representa una pérdida. Sucesivas pérdidas menores son necesarias para avanzar en la vida. Pérdidas cotidianas, pérdidas previsibles. Desde el nacimiento a la madurez, el tiempo, medido en el calendario, es pura pérdida. El anverso de esta situación es que cada día que termina habilita uno próximo. Esta evolución cronológica tiene su correlato físico: el cuerpo madura hasta el momento en que comienza su declinación. Este cuerpo que avanza en su destino biológico, sin embargo, no es lo que encierra la vida, sino aquello otro que es objeto de otras vicisitudes, es decir la existencia. A ello llamamos "la vida", no al cuerpo sano, no al desarrollo fisiológico del soma. A los dolores propios del crecimiento del cuerpo, lo acompañan los dolores del alma. Dolores como dijimos ligados a la pérdida, en el registro de su representación psíquica.

Dolor y Duelo Reconocemos el duelo como una manifestación ligada a una pérdida importante, las más de las veces un ser querido muy cercano, acaecida recientemente. El duelo, cuando éste no se ha tornado patológico, es decir, cuando no se asocia a una predisposición del individuo a enfermar, tiene una duración que se estima normal dentro de un período de dos años, lapso que insume el proceso de elaboración psíquica de la pérdida. No obstante, no siempre se cumple el ciclo normal esperable, y este acontecimiento se vuelve el disparador o desencadenante de un trastorno psicológico de mayor envergadura. El individuo, en estos casos, no cuenta con los recursos defensivos necesarios para acallar la emergencia del sufrimiento ligado a la pérdida; quedando a expensas de la angustia concomitante. En otras palabras, los avatares de la vida llevan al sujeto en cuestión a experimentar una fijación a partir de la cual su vida misma se ve sumida y arrastrada junto con aquella pérdida.

El dolor ligado al duelo se vive como una experiencia de aturdimiento y desgarro causado por lo insoportable de lo irreparable; ya no es posible volver a la situación o estado de cosas anterior. Para que el sufrimiento causado por la pérdida desaparezca es necesario que "lo perdido" deje espacio efectivamente a otra cosa. Deben, finalmente, convivir lo que se ha perdido con lo nuevo que comienza a ocupar el lugar vacante.

Dolor: la presencia de la Ausencia Hay quienes sufren sin que pueda descubrirse alguna causa de su tristeza, sin la evidencia de una pena específica; se vuelven indolentes y continúan sus ocupaciones o diversiones habituales en forma mecánica y sin interés; el intelecto, los afectos y las pasiones parecen inactivos, se vuelven extremadamente apáticos. Esto corresponde al reinado de la pérdida, el reinado de una ausencia que no deja de insistir, de hacerse presente. Se construye así una paradoja desconcertante: la constante presencia de una ausencia que apaga todos los motores vitales del individuo, sumiéndolo en una apatía generalizada. La persona no puede dar cuenta de su tristeza. La indeterminación manifiesta de dar testimonio sobre el origen de su tristeza persevera en el tiempo. La vida misma se convierte en el infierno del cual quiere escapar; la vida misma se le vuelve insoportable. El ancho espectro de la realidad concentra toda su energía sufriente. Hay dolores de las pequeñas pérdidas, aquellos asociados al abandono de estados que el desarrollo mismo de la vida impone al individuo; que se van transcurriendo invariablemente, con mayor o menor éxito. Hay dolores ligados a las grandes pérdidas ligadas a la experiencia de la finitud; representan el enfrentamiento del sujeto con la evidencia de su mortalidad. Hay dolores además, que no se extinguen, que perseveran, que imponen su ritmo sufriente al individuo; dolores anclados en la negativa a aceptar la lógica del "no todo". Todos dolores del alma, no del cuerpo, dolores que no se ubican en la anatomía del cuerpo ni se acallan con analgésicos. Dolores que expresan la magnitud de la existencia, no la continuidad de un cuerpo sano. También dolores que no provienen de una enfermedad orgánica, pero que acaban por enfermar a ese cuerpo. Ausencia, en definitiva, a la cual el individuo, irremediablemente, se tendrá que enfrentar.

El proceso del Duelo Su abordaje terapéutico

" Los alejamientos, las separaciones y las pérdidas, forman parte de la vida. Imprescindibles algunas veces, inevitables en otros casos, pero invariablemente nos enfrentan a un mismo proceso. El proceso del duelo. De la actitud que asumamos frente a él depende nuestro crecimiento. Todo duelo "es el proceso normal que sigue a la pérdida de lo inmensamente querido". Forma parte integral de la relación amorosa, no es el fin ni la interrupción del amor sino una de sus fases naturales. Así, sin que participe nuestra decisión el duelo no interrumpe la relación, sigue siendo amor. Si el duelo duele, (por cierto que duele), aceptémoslo como una parte necesaria en esta etapa del vínculo, no podemos eludirlo con negaciones u olvidos, seríamos en ese caso desertores de la relación amorosa, mataríamos por segunda vez al ausente. Por lo tanto habrá dolor, pero no estamos buscando ese dolor por el dolor mismo, cuanto menos haya, será mejor, siempre que podamos conservar en nuestro corazón el amoroso vínculo con el ausente. La vocación permanente al sufrimiento no es sinónimo de superación, recordar tiernamente es haber superado, entonces sí, podremos incorporar algunas alegrías a nuestros preciados y tan queridos recuerdos. No podemos confiarle al tiempo la resolución de nuestro dolor. Hoy la vida nos interroga y debemos responder, teniendo en cuenta que para llegar a un lugar, siempre hay algunos caminos mejores que otros. Nuestra es la responsabilidad de elegir el camino" .

Un camino a recorrer· Pongamos al día y en paz nuestro vínculo con quienes no están. · Esforcémonos por superar el egoísmo que coloca a nuestro dolor como protagonista principal de los hechos. · Vivamos nuestro duelo con dignidad, recordando a nuestros hijos con las personas apropiadas y en los lugares apropiados. · · Evitemos el aislamiento, reinsertándonos en la vida familiar y en la sociedad asumiendo nuestros cambios personales. · Analicemos nuestra fe y nuestra creencia en una existencia más allá de la muerte. · Tengamos un proyecto de vida que honre a quienes no están, a los que están y a nosotros mismos. · Atendamos con dedicación y sensibilidad los vínculos afectivos con los vivos. · No dejemos que el dolor nos exima de superarnos y ser mejores personas, el permanente recuerdo del ausente debe ser un estímulo para lograrlo. · La posibilidad de superar un duelo, requiere de nuestro esfuerzo personal y no podemos delegarlo en ningún tipo de paternalismo. ______________________________________________________

Carlos J. Bianchi es médico psiquiatra y psicoterapeuta desde comienzo de la década del sesenta. La muerte repentina de uno de sus hijos acaecida en 1990 lo ha volcado a integrarse a los grupos de autoayuda "Renacer". Para cooperar con entidades de la misma índole fue invitado a Colombia. Allí participó en la creación de los grupos "Lazos". Dictó seminarios en Santa Fe de Bogotá, Cali y Barranquilla.En la actualidad acompaña profesionalmente a quienes atraviesan estas dolorosas vivencias, aportando su comprensión y su apoyo desde su importante formación teórica y su propia experiencia frente al duelo. 25 de Mayo 1639 - Vicente LópezTeléfono: 4796-9195

Depresión y Duelo I

Cuando la pérdida no es depresion.
El desapego, un camino ...

Las pérdidas significativas nos vuelven distintos. Algo ha concluido y algo comienza. Debemos aprender a convivir con lo que no se puede cambiar, es cierto, pero no como una suerte de resignación, sino como convicción que apunte a la búsqueda de nuestro crecimiento espiritual. Ese crecimiento está ligado a la capacidad de superar de manera constructiva nuestras pérdidas. Un obstáculo frecuente en este difícil y responsable camino es el "apego", entendiendo como tal al egocentrismo que nos ubica como protagonistas únicos del dolor, sometiéndonos a la tiranía a la que pretende condenarnos el pasado, y a asumir un rol de víctima, que es una forma de chantaje hacia los demás, reclamando de ellos su permanente consideración y cuidado. El desapego, como posible y saludable camino, no significa olvido ni tampoco desamor, es en cambio la posibilidad de crear un espacio entre el dolor por la pérdida y el seguir llevando adelante nuestro propio proyecto de vida. La superación del duelo se manifiesta por 1) la capacidad de recordar sin caer en el sufrimiento y la queja permanente, y 2) el poder abrirse a nuevas relaciones y aceptar el desafío al que la vida nos enfrenta.

Carlos J. Bianchi

Causas Específicas de Depresión en la Mujer

Las mujeres, independientemente de su nivel socioeconómico y de su nacionalidad, tienen unas tasas significativamente más altas de depresión que los hombres. Las causas de esta incidencia más alta parecen ser una mezcla de factores biológicos y culturales. Cambios Hormonales Todas las mujeres tienen riesgo de oscilaciones emocdo experimentan cambios hormonales extremos. El papel de las hormonas en la depresión no está claro, pero las hormonas femeninas juegan papeles en la disforia premenstrual, la depresión postparto, y el SAD. Estas formas de depresión disminuyen o desaparecen después de la menopausia. Las evidencias sobre las causas hormonales de la depresión se basal primordialmente en las observaciones de la depresión durante estadios específicos del desarrollo femenino:
-Pubertad precoz: las mujeres que inician la pubertad antes de lo normal (alcanzando el punto medio a los 11 años o antes) tienen mayores probabilidades de sufrir depresión durante la adolescencia que las chicas que maduran más tarde.
-Premenopausia: las mujeres premenopáusicas (entre los 20 y los 45 años) fueron más susceptibles a la depresión, y un 22% de este grupo reportaron síntomas de depresión mayor. La disforia premenstrual (depresión severa antes del periodo) afecta específicamente alrededor del 3 al 8% de las mujeres en su edad reproductiva (ver el informe de Well-Connected Síndrome Premenstrual).
-Depresión post-parto: casi todas las madres primerizas experimentan un periodo corto de depresión ligera siguiendo al parto (conocido como "baby blues"). Sin embargo, no se considera una depresión posparto a no ser que persista más de una semana o dos y sea muy severa. Los estudios han informado de que entre el 8% y el 20% de las mujeres tienen una depresión postparto diagnosticable en los tres primeros meses después del parto, y en un estudio, el 5% de ellas tenían pensamientos suicidas. Un estudio sugirió que los niveles fluctuantes de estrógenos y progesterona que acompañan al parto pueden jugar un papel importante en la depresión postparto como mínimo en las mujeres que son más sensibles a estos cambios. Las mujeres con episodios depresivos previos, las primerizas cuyos bebés tienen problemas médicos y las mujeres a las que les falta el apoyo social parecen tener un riesgo mayor de depresión postparto. Debe destacarse que muchos de las parejas de las primerizas también sufren de depresión ante el nacimiento de un hijo.
-Aborto: el aborto supone un riesgo de depresión muy importante, especialmente en el primer mes tras la pérdida del embarazo. Las mujeres de mayor edad sin ningún embarazo a término, y las que ya tienen una historia previa de depresión, tienen un mayor riesgo de padecer depresión.
-Perimenopausia: la depresión a menudo se presenta alrededor de la menopausia (el periodo premenopáusico) cuando, además de los cambios hormonales, también se involucran otros factores (presiones culturales a favor de las mujeres jóvenes, identificación súbita del propio envejecimiento, insomnio). En un estudio alrededor de la mitad de las mujeres perimenopáusicas se diagnosticaron de depresión mayor (las mujeres que tomaban terapia sustitutiva con estrógenos en ese momento tenían las mismas posibilidades, aunque la depresión parecía ser más leve).
-Postmenopáusia: un estudio sugiere que los resultados medios en las escalas de depresión en las mujeres postmenopáusicas eran casi tan bajas como en las premenopáusicas. De hecho, muchas mujeres reportan que después de la menopausia los síntomas de depresión estacional o de síndrome premenopáusico desaparecían. Conductas de afiliación y Oxitocina Una teoría sobre el riesgo masión de las mujeres se relaciona con las conductas de afiliación, que son aquellas que involucran a las actividades relacionadas con las relaciones personales. Un péptido llamado oxitocina, que se encuentra en mamíferos, estimula ciertas funciones como la liberación de leche durante la lactancia y las contracciones uterinas durante el parto. Hay evidencias que sugieren que también puede jugar un papel importante en las conductas de afiliación, como son el cuidado maternal y la atracción sexual tras la adolescencia. En la antigüedad, la liberación de oxitocina tras la pubertad era útil para los embarazos y la lactancia precoz. Las condiciones culturales, sin embargo, han prolongado el tiempo entre la madurez sexual y la lactancia o el primer embarazo. Este retraso obliga a la mujer a tener que soportar lo que parecen ser sentimientos de separación no naturales. Algunos estudios sugieren que las mujeres jóvenes con más riesgo de depresión son aquellas que tienen factores de riesgo que intensifican estos sentimientos de separación. Estos factores de riesgo incluyen los sentimientos de inseguridad respecto a los padres, la timidez, que limita las relaciones con otras personas, y el no tener más recursos que otras personas para soportar la separación. Esta teoría también ayudaría a explicar el porqué las tasas de depresión en los hombres son casi iguales que las de las mujeres tras la menopausia.

http://www.mailxmail.com/curso/vida/depresion/capitulo5.htm

Psicoterapia y una buena alimentación para acabar con los males de otoño

La falta de sol y los cambios meteorológicos afectan a muchas personas durante estos meses

EIVISSA. RAQUEL SÁNCHEZ

Tomar todos los nutrientes cocinados de la manera adecuada puede ayudar a mantener el cuerpo en un correcto estado físico que sirva de soporte a una buena salud mental. Es una de las premisas de Josep Colonque, naturólogo, que junto a Vicent Ribas, psicólogo clínico, se encargó en el marco del Club Diario de Ibiza de abordar las alteraciones físicas y psicoemocionales en el otoño.Como es habitual en sus charlas, Colonques consiguió atraer a un gran número de personas que escucharon con atención por qué el otoño es una época de riesgo emocional como periodo de adaptación entre la gran actividad estival y la ralentización del ritmo vital durante el invierno. El naturólogo asegura que el otoño está muy vinculado a las afecciones pulmonares, respiratorias y de la piel, así como con la función intestinal. De hecho, mantiene que es la época ideal para realizar desintoxicaciones y recomienda la hidroterapia de Colon como el mejor de los métodos existentes.Colonques explica que algunos individuos son meteorópatas, es decir, especialmente sensibles a los cambios climáticos que se producen durante estos meses, en los que también aumenta la frecuencia de las tormentas con las consiguientes cargas de iones negativos y positivos. El efecto euforizante del sol también se echa a faltar como consecuencia de la progresiva disminución de horas solares que hace que neurotransmisores como la melatonina sustituyan a otros de efecto antidepresivo como la seratonina.Tanto Colonques como Ribas insistieron en el fenómeno que se da en las Pitiüses, donde se trabaja durante doce horas diarias en la temporada turística, descuidando en gran medida la alimentación y tomando excitantes que permitan permanecer activo. Esas circunstancias "desmontan" la base física que debería soportar la psicológica y como consecuencia en octubre aparecen multitud de trastornos afectivos estacionales.El insomnio, la ansiedad y el nerviosismo son manifestaciones habituales de este trastorno otoñal, que se ve agravado por una ingesta insuficiente de frutas, verduras y hortalizas, el uso de aceites vegetales no aconsejados como el de palma, el abuso de la comida rápida y las carnes rojas, el consumo de productos refinados en lugar de integrales .

. 2004;:18-OCTUBRE.

http://www.diariodeibiza.es/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=36503&pIdSeccion=2

Entre la euforia y la melancolía: La depresión

Luís Flores Estevez

En nuestra cotidiana vida, experimentamos diariamente, sensaciónes de satisfacción que nos gratifican, la “Alegría” de vivir, y ejemplo del día: ganar una contienda o un premio u obtenr un trabajo, hecho que nos puede llevar en extremo a la “Euforia”. En lo contrario todo aquello que no hemos ganado, o hemos perdido en lo material o espiritual, nos hace experimentar la “Tristeza”, que en extremo, se transforma en profunda pena o “Melancolía”.También existen otras manifestaciones, que pueden sumarse y de manera inconstante : angustia o ansiedad y la ira o cólera.

Normalmente manejamos nuestras vidas, alrededor de estos “Estados de Humor”, y nuestro Cerebro y Sistema Nervioso, descargan y controlan, dentro de estos estados, Secreciones Hormonales e Intermediarios Químicos, que van a manejar nuestras reacciones o respuestas, físicas y mentales; cuando toman contacto, como una llave en la cerradura, con los Receptores de nuestras células.Esto, nos permite, constantemente y de manera saludable, recuperarnos y equlibrarnos en nuestro estado de humor o ánimo. Los extremos, que hacen que predomine mas, el tiempo de acción de hormonas e intermediarios químicos, o se impregnen (peguen) en los receptores; crean estos estados: Euforia o Melancolía, y nos están indicando iniciales trastornos del humor, o las llamadas “Personalidades Distímicas Límite Normal-Anormal” Eufórica-“Maniaca” ó Melancólica -“Depresiva”.
También algunas son Reacciones Transitorias Depresivas, que se suscitan en : el duelo (pérdida de un ser querido), la pérdida del trabajo, la jubilación o retiro, ciertos aniversarios, las vacaciones, después del parto, antes de la menstruación, la emigración, la inmigración, entre otras. Pero cuando se Trastorna el Humor, seriamente y de manera permanente, aparece la Enfermedad, cuando la tristeza o la euforia es demasiado intensa y supera el impacto normalmente esperado. Incluso, puede desarrollarse depresión, después de la euforia de un triunfo, por que la responsabilidad que creció en demasía y la soledad que conlleva, quiebran ese equilibrio. La euforia, sólo es un mecanismo de defensa mental, que quiere ocultar un drama detrás, o se esfuerza por contrapesar la depresión.Se le denomina Trastorno del Humor Unipolar, a la Depresión sola, que afecta mas a mujeres que a hombres (2/1),y adultos de 50 o mas años y Trastorno del Humor Bipolar al que combina Depresión con Euforia o excitación , afecta por igual hombres y mujeres, que suele iniciarse en la adolescencia y en los 20 o 30 años de edad., ocurre en menor frecuencia y afecta al 1% de la población.
Tengamos presente, que por lo menos, 25% de las personas en el Mundo, presentan algún Trastorno del Humor, y este solamente es identificable, o por sus síntomas muy evidentes o por que el paciente reconoce y acepta su enfermedad, en sólo un 10%. Por qué algunos se enferman y otros no? Por que existen factores de riesgo, como los genéticos en caso de trastorno hereditario o predisponente de padres depresivos a hijos, el ambiente emocional familiar adverso(stress), el maltrato infantil de los padres o familiares, las drogas y el alcoholismo, estos dos pueden ser reactivos y de búsqueda compensatoria del enfermo, drogas o medicamentos, que interfieren o alteran intermediarios y/o receptores cerebrales, o enfermedades que comprometen especialmente el Sistema Nervioso Central (Cerebro).
El Tratamiento habitualmente requiere del uso de medicamentos denominados Antidepresivos, que actúan a nivel de los intermediarios químicos y receptores celulares del Sistema Nervioso Central (Cerebro) apoyo de Psicoterapia y de manejo, especializado (Psiquiatra-Psicólogo).
El descenlace de una Depresión no tratada, o mal tratada, es inevitablemente el Suicidio.
14/04/01

Fuente: http://www.perupoint.com/articulomedicos4.html

Articulo recomendado por psiquiatria.com

Dormir bien previene depresiones

Si pasa mala noche su cuerpo no descansará y estará fatigado, de mal genio e irritado durante el día. Mejor siga estos sencillos y útiles consejos y viva relajado

Un buen colchón, un ambiente tranquilo y no comer mucho antes de acostarse son algunas de las recomendaciones para dormir bien y vivir despejado.
Dormir bien es fundamental para cualquier persona. Le permite estar alerta, concentrarse, realizar bien sus actividades diarias y ser más tolerante.
También es fundamental para tener una buena salud y prevenir la aparición prematura del envejecimiento, así como para reducir factores de riesgo de ciertas enfermedades como el infarto y la depresión.
La cantidad promedio de sueño que requiere una persona para estar bien es de 7.5 horas. Algunos pueden necesitar un poco más, otros menos.
No obstante, uno de cada tres adultos sufre del terrible insomnio, un poco más las mujeres que los varones.
Otros, aunque aparentemente duermen, pasan mala noche, se despiertan varias veces y al otro día están cansados, de mal genio, irritados, no pueden concentrarse y nada les sale bien.
La falta de un sueño reparador tiene muchos orígenes, pero sin duda las costumbres inadecuadas suelen ser la causa en muchos casos.
La higiene del sueño es definida como el arte de lograr un descanso adecuado, y tiene que ver con una serie de normas y medidas ambientales, físicas y emocionales, que proporcionan el ambiente propicio para dormir. Incluye desde un buen colchón hasta lo que come antes de acostarse.

Caer en blandito
Duerma tanto como necesite para sentirse restablecido y saludable durante el día. No permanezca ni más ni menos tiempo del necesario en la cama.
Levántese siempre a la misma hora. Esto fortalece el reloj biológico (los ciclos circadianos) y ayuda a regularizar la hora de acostarse.
Evite los ruidos fuertes. Si vive cerca de un aeropuerto, por ejemplo, insonorice la habitación o busque sonidos de fondo estables y moderados.
El calor puede alterar o aumentar el sueño. No hay evidencia de que el frío extremo lo consolide. En ciertas personas, el frío puede ser adverso a un buen sueño.
No se acueste con hambre. Tampoco coma en exceso. Consumir algún lácteo ligero puede ayudar a dormir mejor en personas que lo toleran.
Los estimulantes perturban los ciclos de sueño aun en personas que no lo sienten. Evite tomar cafeína y otras bebidas de este tipo (café, té, chocolate o algunas gaseosas) en la tarde o en la noche.
También evite las bebidas alcohólicas que si bien pueden ayudar al comienzo, fragmentan y perturban el sueño y pueden producir apnea (pausas respiratorias). El uso crónico del tabaco también le perjudica.
No se automedique con píldoras para dormir. Los hipnóticos benzodiacepínicos suelen generar dependencia y depresión. Además, su uso inadecuado puede causar insomnio paradójico o precipitar o agravar las apneas obstructivas del sueño.
Use la cama sólo para dormir y actividades conyugales o relacionadas. Evite recibir visitas en la alcoba, comer, leer, o ver televisión acostado, ya que este abuso de habitación y cama conduce a su inadecuada asociación con un lugar de descanso y sueño.
Nunca lleve las preocupaciones ni los afanes del trabajo a la cama. Relájese, porque si dejó algo pendiente, sólo hasta el día siguiente lo puede solucionar.
La lectura breve previa al dormir, si es tranquilizante, puede permitir la conciliación natural del sueño.
Tenga la mejor cama del mundo, que le encante y le haga sentirse bien, y con un colchón adecuado para su complexión o constitución corporal, ya que en ella va a pasar la tercera parte de su vida.
Haga ejercicio en forma controlada y periódica. Puede ser en la mañana, en la tarde o temprano en la noche, mínimo tres veces por semana. Esto puede ayudarle a dormir bien.
Si sólo en ocasiones le ocurre que no puede conciliar el sueño, ensaye a levantarse y a realizar alguna actividad pendiente que no sea ni larga ni estimulante y, cuando esté somnoliento, vuelva a la cama, relajándose para dormir.
Trate de no prender la luz entre tanto. Si la dificultad para dormir se prolonga o empeora, debe consulte con el especialista en sueño.

Fuente: Miguel Dávila, neurólogo, especialista en medicina del sueño.
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