Y si el mal que sientes viniera porque miras atras...
"Ni el futuro ni el pasado existen, y no se puede propiamente decir: hay tres
tiempo: pasado, presente y futuro; Más bien, en propiedad debería afirmarse: los
tiempos son tres: un presente de lo pasado, un presente de lo presente, un
presente de lo futuro. En efecto, estos tiempos son una especie de trinidad en
el Alma y yo no los veo fuera de ella, donde el presente de lo pasado es el
recuerdo, el presente de lo presente el momento, y el presente de lo porvenir la
espectativa "


San Agustín
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miércoles, 28 de enero de 2009

Depresión y Duelo VI

El trabajo del duelo como elaboración de una pérdida
Ultima Parte
Siempre que sienta que algo se le ha salido de las manos, a usted o a otro cercano, acuda sin temor a un profesional en Salud Mental.

Mitos y realidades
Mito:
La persona que ha perdido a una ser querido en un accidente o situación similar no debe saber acerca de los detalles del acontecimiento. Tampoco es conveniente que vea su cuerpo o alguna evidencia clara que indique la certeza de su partida o muerte.
Realidad: Saber acerca de los detalles que implicaron la desaparición de alguien cercano permite aceptar la realidad de su ausencia, ya que que la persona entiende las circunstancias y recrea mentalmente la situación. La confusión y falta de información permiten que se elaboren toda clase de hipótesis y fantasías falsas sobre la circunstancia.

Mito: Cuando una persona se demuestra rabia, dolor y desesperanza, y además cree ver a la persona que se ha ido, se encuentra cercana a la locura o a sufrir una depresión crónica.
Realidad: La expresión de tales sentimientos resulta adecuada ya que permite que se procese la pérdida. Aunque estas manifestaciones aparezcan excesivas para algunos, no son siempre indicadores de que la persona desarrollará un problema mental grave. No obstante resulta conveniente permanecer alerta frente a señales que muestren una alteración en el proceso de elaboración del duelo.

Mito: La intensidad y duración de los afectos asociados al trabajo del duelo son directamente proporcionales al cariño que se le tenía a la persona que se ha ido. Es decir, entre más cariño se sentía por la persona, más traumático, doloroso y largo debe ser el proceso.
Realidad: El trabajo del duelo es una experiencia individual que depende de las características de cada persona, del significado que para cada uno tenía el objeto que se ha ido, de aspectos sociales y culturales, etc. Lo anterior implica que no hay reglas para determinar el camino ni la duración del proceso de duelo. Los resultados de los estudios son tan solo aproximaciones que intentan explicar un fenómeno humano, tan cambiante como el hombre mismo.

Mito: Cuando la persona o situación se aleja o desaparece se pierde para siempre su recuerdo y no queda nada de ella.
Realidad: Cuando un ser querido se aleja o muere, permanecen en la mente de las personas recuerdos e imágenes que podrán ser recordadas eventualmente. Aunque la relación con el objeto no permanece igual, debido al retiro de energía psíquica realizado durante el proceso del duelo, es posible apreciar que las representaciones no desaparecen y más bien permanecen "dormidas" en la mente, para volver a despertar en la forma de recuerdos, sin ninguna correlación con la realidad.

Mito: La persona que ha sufrido la pérdida debe retomar inmediatamente sus actividades sin dejar tiempo para asumir el dolor. Entre más ocupada esté, mejor.
Realidad: Siempre es conveniente que la persona, en lo posible, disponga de cierto tiempo para reflexionar y sobrellevar el proceso psicológico que implica una pérdida. Una vuelta demasido rápida a sus actividades cotidianas podría implicar que el proceso de duelo no se lleve a cabo de manera satisfactoria, de tal forma que sus labores y su vida en general se vean afectadas de manera negativa.

Mito: El sentimiento por la pérdida de un ser querido es un afecto que no debe ser expresado ya que de esta forma se hace más fácil el proceso de sobrellevar la situación.
Realidad: Aunque en nuestra cultura se veneran el valor y la entereza fría con la que se deberían sobrellevar las situaciones dolorosas de pérdida, resulta conveniente hacer a un lado esta creencia ya que en todo caso el sufrimiento debe ser expresado de alguna manera y comunicado con el fin de permitir al doliente descargar la sensación que en ese momento lo inunda.

Mito: Es inconveniente comunicar y hacer saber a los niños sobre cuestiones relacionadas con el duelo y la pérdida ya que ellos no poseen las capacidades para entender una experiencia como esta. Lo mejor es negarles todo y alejarlos lo más posible de esta realidad.
Realidad: El niño es tan capaz como el adulto de experimentar una situación de duelo. Una pérdida, por pequeña que parezca, por ejemplo, la de su mascota, puede ser una situación que le permita luego afrontar situaciones de pérdida tanto o más dolorosas. De esta forma, lo más conveniente es permitir que conozcan la realidad en relación a aquel objeto que ya no está más a su lado.


Glosario
Ambivalencia:
presencia simultánea de sentimientos, actitudes y tendencias opuestas en la relación con una persona (objeto). Se trata en la mayoría de veces de amor y odio. Uno de estos aparece consciente mientras que el otro se encuentra inconsciente.
Decatectización: es el proceso mediante el cual se desliga un monto específico de energía mental de una representación, grupo de representaciones, parte del cuerpo, objeto, etc.

Depresión mayor: trastorno del ánimo en el cual la persona manifiesta un estado depresivo la mayor parte del día, casi cada día, pérdida de la capacidad para experimentar placer, alteraciones en el apetito, insomnio o hipersomnia, pérdida de energía, y pensamientos recurrentes de muerte, entre otros.

Libido: energía de las pulsiones sexuales que habita el aparato psíquico (la mente) de los seres humanos. A partir de ella se establece el lazo entre las personas ya que el sujeto carga o reviste con libido al objeto externo (a la persona como tal) y a su representación mental (objeto interno).

Narcisismo: estado en el cual la libido se concentra en el yo del sujeto, mientras que la energía mental que baña a los objetos (externos y sus representaciones mentales) se disminuye. Esto hace que la atención, el cuidado, el dolor, se concentren en la persona misma.

Situación traumática: en ésta la persona recibe una cantidad de estímulos imprevistos, y a una velocidad tal, que no se hace posible su manejo. El impacto que dicha vivencia tiene sobre la personalidad dependen de la magnitud de la experiencia como tal, y de la fortaleza y mecanismos con los cuales cuenta la persona.

Yo: la teoría psicoanalítica utilizaba al comienzo este término para hacer referencia a la personalidad global. Después se defini- al yo como una instancia psíquica, al lado del ello y el superyó. Entre sus funciones más importantes se encuentran la percepción, la función de censura en los sueños, y la diferenciación entre mundo interno (mental) y externo.

SaludHoy - Septiembre, 2000
http://www.saludhoy.com/htm/psico/articulo/duelo1.html