Y si el mal que sientes viniera porque miras atras...
"Ni el futuro ni el pasado existen, y no se puede propiamente decir: hay tres
tiempo: pasado, presente y futuro; Más bien, en propiedad debería afirmarse: los
tiempos son tres: un presente de lo pasado, un presente de lo presente, un
presente de lo futuro. En efecto, estos tiempos son una especie de trinidad en
el Alma y yo no los veo fuera de ella, donde el presente de lo pasado es el
recuerdo, el presente de lo presente el momento, y el presente de lo porvenir la
espectativa "


San Agustín
Mostrando entradas con la etiqueta depresión en la mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta depresión en la mujer. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de enero de 2009

Causas Específicas de Depresión en la Mujer

Las mujeres, independientemente de su nivel socioeconómico y de su nacionalidad, tienen unas tasas significativamente más altas de depresión que los hombres. Las causas de esta incidencia más alta parecen ser una mezcla de factores biológicos y culturales. Cambios Hormonales Todas las mujeres tienen riesgo de oscilaciones emocdo experimentan cambios hormonales extremos. El papel de las hormonas en la depresión no está claro, pero las hormonas femeninas juegan papeles en la disforia premenstrual, la depresión postparto, y el SAD. Estas formas de depresión disminuyen o desaparecen después de la menopausia. Las evidencias sobre las causas hormonales de la depresión se basal primordialmente en las observaciones de la depresión durante estadios específicos del desarrollo femenino:
-Pubertad precoz: las mujeres que inician la pubertad antes de lo normal (alcanzando el punto medio a los 11 años o antes) tienen mayores probabilidades de sufrir depresión durante la adolescencia que las chicas que maduran más tarde.
-Premenopausia: las mujeres premenopáusicas (entre los 20 y los 45 años) fueron más susceptibles a la depresión, y un 22% de este grupo reportaron síntomas de depresión mayor. La disforia premenstrual (depresión severa antes del periodo) afecta específicamente alrededor del 3 al 8% de las mujeres en su edad reproductiva (ver el informe de Well-Connected Síndrome Premenstrual).
-Depresión post-parto: casi todas las madres primerizas experimentan un periodo corto de depresión ligera siguiendo al parto (conocido como "baby blues"). Sin embargo, no se considera una depresión posparto a no ser que persista más de una semana o dos y sea muy severa. Los estudios han informado de que entre el 8% y el 20% de las mujeres tienen una depresión postparto diagnosticable en los tres primeros meses después del parto, y en un estudio, el 5% de ellas tenían pensamientos suicidas. Un estudio sugirió que los niveles fluctuantes de estrógenos y progesterona que acompañan al parto pueden jugar un papel importante en la depresión postparto como mínimo en las mujeres que son más sensibles a estos cambios. Las mujeres con episodios depresivos previos, las primerizas cuyos bebés tienen problemas médicos y las mujeres a las que les falta el apoyo social parecen tener un riesgo mayor de depresión postparto. Debe destacarse que muchos de las parejas de las primerizas también sufren de depresión ante el nacimiento de un hijo.
-Aborto: el aborto supone un riesgo de depresión muy importante, especialmente en el primer mes tras la pérdida del embarazo. Las mujeres de mayor edad sin ningún embarazo a término, y las que ya tienen una historia previa de depresión, tienen un mayor riesgo de padecer depresión.
-Perimenopausia: la depresión a menudo se presenta alrededor de la menopausia (el periodo premenopáusico) cuando, además de los cambios hormonales, también se involucran otros factores (presiones culturales a favor de las mujeres jóvenes, identificación súbita del propio envejecimiento, insomnio). En un estudio alrededor de la mitad de las mujeres perimenopáusicas se diagnosticaron de depresión mayor (las mujeres que tomaban terapia sustitutiva con estrógenos en ese momento tenían las mismas posibilidades, aunque la depresión parecía ser más leve).
-Postmenopáusia: un estudio sugiere que los resultados medios en las escalas de depresión en las mujeres postmenopáusicas eran casi tan bajas como en las premenopáusicas. De hecho, muchas mujeres reportan que después de la menopausia los síntomas de depresión estacional o de síndrome premenopáusico desaparecían. Conductas de afiliación y Oxitocina Una teoría sobre el riesgo masión de las mujeres se relaciona con las conductas de afiliación, que son aquellas que involucran a las actividades relacionadas con las relaciones personales. Un péptido llamado oxitocina, que se encuentra en mamíferos, estimula ciertas funciones como la liberación de leche durante la lactancia y las contracciones uterinas durante el parto. Hay evidencias que sugieren que también puede jugar un papel importante en las conductas de afiliación, como son el cuidado maternal y la atracción sexual tras la adolescencia. En la antigüedad, la liberación de oxitocina tras la pubertad era útil para los embarazos y la lactancia precoz. Las condiciones culturales, sin embargo, han prolongado el tiempo entre la madurez sexual y la lactancia o el primer embarazo. Este retraso obliga a la mujer a tener que soportar lo que parecen ser sentimientos de separación no naturales. Algunos estudios sugieren que las mujeres jóvenes con más riesgo de depresión son aquellas que tienen factores de riesgo que intensifican estos sentimientos de separación. Estos factores de riesgo incluyen los sentimientos de inseguridad respecto a los padres, la timidez, que limita las relaciones con otras personas, y el no tener más recursos que otras personas para soportar la separación. Esta teoría también ayudaría a explicar el porqué las tasas de depresión en los hombres son casi iguales que las de las mujeres tras la menopausia.

http://www.mailxmail.com/curso/vida/depresion/capitulo5.htm

miércoles, 14 de enero de 2009

Depresión y estrés materno afectan al feto

CRISTIAN M. GONZÁLEZ S.
Martes 5 de octubre de 2004

Exigencias laborales y domésticas, así como problemas emocionales pueden sobrecargar a una mujer embarazada y llevarla a un estrés y, luego, a una depresión. El hijo in útero no se mantiene inmune.
Un estudio de la Universidad de Chile comprobó que un alto porcentaje de las chilenas embarazadas tiene síntomas depresivos y no recibe tratamiento.
CRISTIAN M. GONZÁLEZ S.

Los nueves meses que suelen preceder al nacimiento de un hijo no siempre son tan dulces y tranquilos como todas las madres quisieran. El estrés, la ansiedad y la depresión son cuadros que también se instalan en mujeres embarazadas, con consecuencias por partida doble: sus futuros hijos tienen mayor riesgo de hiperactividad, problemas de comportamiento, cólicos, trastornos del sueño e incluso anorexia, entre otras patologías.
"Si una mujer está estresada o deprimida, producirá neurotransmisores que pueden ser altamente tóxicos para el desarrollo del sistema nervioso y las neuronas del hijo", explica la doctora Mónica Kimelman, siquiatra y académica de la Universidad de Chile.
El problema es que no todos los casos son identificados. Un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Chile en el consultorio del Hospital Barros Luco arrojó que el 62% de las mujeres embarazadas tienen síntomas depresivos y el 20% sufre un cuadro depresivo o una depresión mayor, pero no han sido diagnosticadas.
"Muchas madres ya estaban deprimidas cuando se embarazaron, otras habían acarreado síntomas depresivos por largo tiempo y, en otros casos, comenzaron a estresarse a raíz del embarazo o porque sufrieron un evento traumático durante ese período", comenta la siquiatra Livia González, una de las investigadoras.

Pese a que el estudio abarcó sólo a 52 embarazadas con más de 24 semanas de gestación, las especialistas estiman que los resultados son un buen indicador de lo que pasa a mayor escala.
Por eso, están interesadas en promover la introducción de una pauta de detección precoz de depresión y estrés en el control prenatal. Hasta ahora, "no se hace de manera estandarizada ni está incluido en un programa nacional oficial. Depende mucho de la relación de la futura madre con su ginecólogo o la matrona; de la susceptibilidad de éstos para advertir algún síntoma", dice Livia González.

La idea es que se realice una primera evaluación en el tercer mes de embarazo, a más tardar, aplicando la pauta de Edimburgo, un cuestionario de diez preguntas -validado oficialmente en Chile- que permite identificar síntomas depresivos.
Intoxicación fetal
En rigor, estrés y depresión no son lo mismo, pero afectan de manera similar a la mujer embarazada y al feto. El primero puede surgir a consecuencia de, por ejemplo, situaciones de violencia (física o verbal), exceso de trabajo, problemas emocionales o laborales, duelos o enfermedades (que afecten a la madre o al hijo que viene en camino).
"El estrés materno se manifiesta en la mujer con trastornos de sueño, insomnio, ansiedad, impaciencia", explica la doctora Mónica Kimelman.
A lo anterior se asocia una mayor labilidad emocional y pensamientos y expectativas negativas sobre ella o el bebé. "Cualquier mujer que esté sometida a un estrés importante puede desencadenar síntomas depresivos y, posteriormente, una depresión", que se caracteriza por una baja en el estado de ánimo, alteraciones de los ritmos biológicos y un malestar general.
El gran problema es que muchas veces la depresión se presenta sin que nadie se dé cuenta. "Cuando las mujeres comentan a sus familiares lo que les está ocurriendo, ellos tienden a minimizar los problemas, atribuyéndolos a cambios hormonales", comenta la doctora Livia González.

"Las depresiones tienen una evolución de unos siete meses, eso lleva a que la mujer embarazada se cuide menos, siga menos las instrucciones, se prepare menos para esperar a este hijo", comenta la especialista. Luego, cuando el niño nace, hay una menor disponibilidad hacia él, se ve sobrepasada más rápido y atiende menos sus señales. "Eso incide en la crianza del niño, en el apego y el vínculo. No se pone en sintonía con el bebé, hay una interaccion no armónica".
En forma paralela, el cortisol, un neurotóxico que se libera cuando hay estrés y ansiedad, pasa directamente al feto en el útero, provocando cambios en el funcionamiento neuronal, que se extiende hasta los dos años de vida del niño. "Los efectos de aquella intoxicación se ven a largo plazo", explica la siquiatra Mónica Kimelman.
¿Ejemplos? Déficit atencional, hiperactividad, trastornos del sueño o de alimentación, así como en la capacidad de una persona para tolerar el estrés. "En la etapa pre y posnatal (primeros años de vida) se configura la regulación emocional y hormonal que determinará cuál es el umbral de la persona para expresar su estrés y en qué cantidad", agrega Kimelman.
Por eso es tan importante tratar a las madres a tiempo, aseguran las especialistas.
"Cuando se detectan síntomas de depresión o estrés, se puede derivar a talleres y terapias, o a tratamientos farmacológicos después del tercer trimestre de embarazo (antes no es recomendable, ya que las drogas pueden alterar el período de formación de algunos órganos)", precisa la doctora González.

Las mujeres intervenidas mejoran mucho y, aunque no todas lleguen a una situación ideal, alcanzan un estado aceptable para su salud y, en especial, para la del hijo que está en camino.
Primer paso

La Escala de Depresión de Edimburgo ayuda a los médicos a identificar posibles casos de depresión. A cada pregunta se responde con "nunca", "casi nunca", "a veces" o "con frecuencia", según los sentimientos de la última semana. El resultado será evaluado por un médico.
1. ¿He sido capaz de reír y ver el lado divertido de las cosas?
2. ¿He mirado las cosas con ilusión?
3. ¿Me he culpado innecesariamente cuando las cosas han salido mal?
4. ¿Me he sentido nerviosa o preocupada sin tener motivo?
5. ¿He sentido miedo o he estado asustada sin motivo?
6. ¿Las cosas me agobian?
7. ¿Me he sentido tan infeliz que he tenido dificultades para dormir?
8. ¿Me he sentido triste o desgraciada?
9. ¿Me he sentido tan infeliz que he estado llorando?
10. ¿He tenido pensamientos de hacerme daño?
CIFRAS
EL 62% DE las mujeres embarazadas tiene síntomas depresivos y el 20% padece un cuadro depresivo o una depresión mayor, pero no han sido diagnosticados.
Términos y Condiciones de la información© El Mercurio S.A.P

http://diario.elmercurio.com/2004/10/05/sociedad/sociedad/noticias/1CFCFE2A-FA7B-4633-9C54-4F2B07599A38.htm?id={1CFCFE2A-FA7B-4633-9C54-4F2B07599A38}

Depresión Postparto III

El nivel de renta influye en la depresión posparto

MARÍA VALERIO
El nivel de renta afecta directamente a los síntomas depresivos que padecen muchas mujeres durante los tres primeros años de vida de sus hijos. Las intervenciones dirigidas a mejorar su estatus económico podrían repercutir directamente en una mejora de sus condiciones de salud mental y, en consecuencia, en las de sus hijos.
Los resultados de un trabajo de la Universidad de Wyoming (Estados Unidos) que acaba de publicar la revista 'American Journal of Public Health' aseguran que aquellas mujeres cuyo nivel de renta estaba por debajo de la línea de la pobreza después de dar a luz eran casi dos veces más propensas que el resto a presentar síntomas de depresión.
Después de analizar los cuestionarios entregados a más de 1.300 mujeres en 10 lugares diferentes de todo el país, el grupo dirigido por el doctor Eric Dearing, experto en Psicología, llegó a la conclusión de que los niveles de ansiedad y depresión podían oscilar al mismo tiempo que se producían cambios en el nivel de ingresos de estas mujeres.
A juicio de los investigadores este hecho es importante debido a que hasta ahora la mayor parte de trabajos sobre este mismo tema se habían limitado a comparar a individuos ricos y pobres, pero apenas existían estudios sobre las osiclaciones que podía experimentar una misma persona a medida que sus ingresos varían.

En este caso, las mujeres más desfavorecidas eran quienes mayores beneficios mentales experimentaban después de un incremento en su nivel de renta.
Sus análisis, llevados a cabo durante tres años consecutivos, anaizaron también los efectos que el estado materno producía en la salud de sus hijos. "Si tenemos en cuenta que en la mayor parte de los hogares de renta baja es la mujer la que sostiene el peso familiar, la salud mental de estas ciudadanas resulta un tema de vital importancia para las políticas de salud pública de cualquier país", explica Dearing.

Después de analizar sus respuestas los autores aseguran que la depresión materna durante los tres primeros años de vida de los hijos puede tener en estos una negativa influencia que afecte a su desarrollo emocional, cognitivo y social durante el resto de su vida.
La solución que proponen no tiene un carácter médico sino que aboga más bien por una mejora de las condiciones de estas madres para proteger el desarrrollo posterior de su descendencia y prevenir al mismo tiempo muchos de los problemas de comportamiento que pueden experimentar los niños que crecen en un ambiente de pobreza.

http://elmundosalud.elmundo.es/elmundosalud/2004/07/29/mujer/1091112766.html

Depresión Postparto II

Depresión posparto y la "melancolía de la maternidad"
¿Los cambios de temperamento son comunes después del parto?Después de tener un bebé muchas mujeres tienen cambios de temperamento. Un minuto se sienten felices y el siguiente comienzan a llorar. Pueden sentirse un poco deprimidas, tener dificultad para concentrarse, perder el apetito o descubrir que no pueden dormir bien aún si el bebé está dormido. Estos síntomas usualmente comienzan más o menos a los tres o cuatro días después de haber dado a luz y pueden durar varios días.
Si usted es madre hace muy poco y tiene cualquiera de estos síntomas, tiene lo que se llama "melancolía de la maternidad". La "melancolía de la maternidad" se considera una parte normal de la maternidad temprana y usualmente desaparece a los diez días después del parto. Sin embargo, algunas mujeres tienen síntomas peores o síntomas que duran más. Esto se llama depresión posparto.

¿Qué es la depresión posparto?
La depresión posparto es una enfermedad como la diabetes o la enfermedad del corazón. Puede tratarse con terapia, redes de apoyo y medicamentos tales como antidepresivos. Aquí hay unos síntomas de la depresión posparto:
Pérdida de interés o no disfrutar de la vida Pérdida del apetito Menos energía y motivación para hacer cosas Dificultad para dormir o mantenerse dormida Dormir más de lo usual Llanto aumentado o lloroseo Sentirse sin valor alguno, sin esperanza o demasiado culpable Sentirse agitada, irritable o ansiosa Pérdida o aumento de peso inexplicable Sentir que no vale la pena vivir Pensar en hacerse daño Preocuparse de hacerle daño a su bebé A pesar de que muchas mujeres se deprimen inmediatamente después del parto, algunas mujeres no se sienten "por el suelo" sino hasta después de varias semanas o meses. La depresión que ocurre dentro de los seis meses después del parto puede ser depresión posparto.

¿A quién le da depresión posparto?La depresión posparto es más probable si usted ha tenido alguno de lo siguiente:
Depresión posparto previa Depresión no relacionada con el embarazo Síndrome premenstrual (SPM) severo Dificultades en el matrimonio Pocos miembros de familia o amigos con quién hablar o de quién depender Eventos estresantes en la vida, durante el embarazo, o después del parto.

¿Por qué a las mujeres les da depresión posparto?
La causa exacta se desconoce. Los niveles hormonales cambian durante el embarazo e inmediatamente después del parto. Esos cambios hormonales pueden producir cambios químicos en el cerebro que juegan un papel clave para causar la depresión.
Sentirse deprimido no significa que usted es una mala persona, o que usted hizo algo mal, o que usted hizo que esto le ocurriera.

¿Cuánto tiempo dura la depresión posparto?
Es difícil decirlo. Algunas mujeres se sienten mejor en un par de semanas, pero otras, se sienten deprimidas o como que "no son ellas mismas" durante muchos meses. Las mujeres que tienen síntomas más severos, o depresión, o que han tenido depresión en el pasado puede que se demoren más en mejorarse. Tan solo recuerde que hay ayuda disponible y que puede mejorarse.

¿Qué tipo de tratamientos ayudan con la depresión posparto?
La depresión posparto se trata de manera muy similar a cualquier otra depresión. La asesoría sicológica de apoyo ("terapia hablada") y los medicamentos pueden ayudar.
¿Si estoy lactando (amamantando) puedo tomar un antidepresivo?Si usted toma un medicamento antidepresivo éste va a pasar a la leche materna. Hable con su médico acerca de los riesgos de tomar un antidepresivo mientras está lactando. Su médico puede decidir qué medicamento usted puede usar mientras está lactando a su bebé.

¿Qué puedo hacer para ayudarme?
Si usted ha dado a luz recientemente y se siente triste, melancólica, ansiosa, irritable, cansada o si tiene cualquiera de los otros síntomas aquí mencionados, recuerde que hay muchas otras mujeres que han tenido la misma experiencia. Usted no está "perdiendo la cabeza" o "enloqueciendo" y no debería sentir que simplemente tiene que sufrir. Aquí hay algunas cosas que usted puede hacer y que han sido útiles para otras madres con depresión posparto:
Busque a alguien con quien hablar y háblele acerca de sus sentimientos. Entre en contacto con personas que le pueden ayudar con el cuidado de los niños, las labores domésticas y a hacer mandados. Esta red de apoyo social le ayudará a encontrar tiempo para sí misma de modo tal que usted pueda descansar. Busque tiempo para hacer algo para sí misma; aunque sólo se durante 15 minutos al día. Trate de leer, hacer ejercicio (caminar es bueno para usted y fácil de hacer), tomarse un baño en tina o meditar. Lleve un diario. Cada día escriba sus emociones y sentimientos como una manera de "desahogarse". Una vez que usted se empiece a sentir mejor puede releer su diario; esto la ayudará a darse cuenta de cuan mejor está ahora. Aunque solo pueda completar una cosa en un día cualquiera esto es un paso en la dirección correcta. Habrá días en los cuales no podrá hacer nada. Trate de no ponerse de mal genio con si misma cuando esto le suceda. Es aceptable sentirse abrumada. El nacimiento de un bebé trae muchos cambios y la maternidad es un reto. Cuando usted se siente extraña estos cambios pueden parecerle demasiado con qué lidiar. No se espera que usted sea una "super madre". Sea honesta cerca de cuánto puede hacer y pídale a la gente ayuda. Busque un grupo de apoyo en el lugar donde vive o entre en contacto con una de las organizaciones anotadas abajo La pueden poner en contacto con gente que vive cerca de usted que tiene experiencia con la depresión posparto. Hable con su médico acerca de cómo se siente. Él o ella podría ofrecerle asesoría sicológica y medicamentos, o solamente ésto último, que le podrían ayudar.

Otras organizacionesPostpartum Education for Parents (Educación posparto para padres)http://www.sbpep.orgP.O. Box 6154Santa Barbara, CA 93160
Postpartum Support International (Apoyo internacional posparto)http://www.postpartum.net927 N. KelloggSanta Barbara, CA 93111805-967-7636 Fax: 805-967-0608 Revisado/Actualizado: 07/04Creado: 07/04

Este artículo provee un resumen del tema y puede que lo explicado no les afecte a todos. Hable con su médico de familia para averiguar si esta información es útil para usted y para aprender más acerca del tema.
Copyright © 2004 American Academy of Family Physicians Se otorga permiso para imprimir y hacer fotocopias de este material, sólo si se hace con propósitos educacionales no-lucrativos. Se necesita obtener un permiso por escrito para cualquier otro uso, incluyendo el uso electrónico.


http://familydoctor.org/x7479.xml

La Depresión Postparto I

Después de nueve meses, por fin llegó el momento, y ahora tienes el milagro de la vida en las manos, ya lo conociste, le viste los ojitos y las manitas, todo es maravilloso pero...
Muchas mujeres se entristecen después del parto, se sienten débiles, y no hay forma de que disfruten verdaderamente de su nuevo bebé. Esto se llama depresión postparto o babyblues.
Las causas de esta condición son muy variadas y de hecho no se han podido detectar con seguridad. Se ha especulado que puede tener un origen hormonal, pues después de dar a luz el nivel de progesterona baja notablemente y esto puede producir los cambios de humor, de metabolismo, cansancio y demás síntomas de la depresión.
De la misma manera, podría ser un desajuste en los neurotransmisores del sistema nervioso, o incluso podría tener un origen genético. Los estudios se han inclinado por la búsqueda en el campo biológico, pero no hay nada definitivo, lo que se sabe es que para algunas mujeres el parto resulta traumático.
Ahora bien, los síntomas si están bien reconocidos, por lo que se sabe cuándo es momento de preocuparse. Si la sensación de tristeza dura más de dos semanas, se hay desórdenes en el dormir (ya sea insomnio o exceso de sueño), existe un fuerte sentimiento de culpabilidad, la madre rechaza al bebé, o siente pánico, llora sin razón aparente, y muestra agresividad injustificada, definitivamente hay depresión y urge la visita a un médico.
La depresión postparto tiene niveles. Cuando se presentan algunos de los síntomas, pero se quitan en menos de dos semanas, es mejor llamarla tristeza postparto, y no tiene concecuencias serias. Pero, si por el contrario, las alertas persisten e incluso se agraban con tendencias al aislamiento, o inquietudes suicidas, se le conoce como depresión.
En caso de que sea la depresión postparto, ésta puede ser tratada con terapia o incluso con medicamentos antidepresivos, y por lo general es una condición que se supera.
Esta dolencia debe ser considerada seriamente, pues puede desarrollar en la mujer tendencias suicidas, provocar alucinaciones, e incluso llegar a derivar en una psicosis puerperal, la cual es una alteración mental que obliga a la hospitalización, y es muy grave.
El nivel leve o tristeza ataca a un 80% de las mujeres, y dura de dos días a dos semanas. Es el período que llamamos de ajuste para que la madre adopte sus nuevas responsabilidades y se acostumbre al bebé.
Pero volviendo a la depresión postparto, hay mujeres que se encuentran en riesgo de sufrirla, aunque debido a la falta de conclusiones, no se puede prevenir del todo. Sólo se sabe que la mayoría de las mujeres que han sufrido esta dolencia, se caracterizan por haber tenido un parto difícil, un embarazo peligroso, carecer del apoyo familiar o de la pareja, no desear al bebé, e incluso por baja autoestima e historial depresivo.
Cuando se tiene depresión postparto es bueno reconocerla a tiempo para no permitir que se agrave. Para esto hay varias medidas que puedes tomar para tratar de controlarte y sentirte contenta.
Primero, no te obligues a nada. Si bien, el bebé demanda tiempo y cuidados no debes dejar de tomar las cosas con calma ni sentirte presionada. Poco a poco se irán acoplando y de eso debes estar conciente. Ádemás, no dejes que la información que te dan otras pesonas te abrume, sigue las indicaciones del médico, del pediatra, pídele ayuda a tu madre o a tu compañero o incluso a una amiga, pero no dejes que controlen tu vida.
Cómo el bebé se despierta a deshoras, eso te cansará mucho y estarás ya cansada por el esfuerzo del parto, por eso es aconsejable que acomodes tu sueño a las horas de dormir del bebé, así descanasarás bastante. Luego, no te reprimas si deseas llorar, hazlo. Los sentimientos acumulados provocan explosiones posteriores no agradables.
Por último, levántate tú misma la moral. Trata de sentirte mejor contigo misma, date baños de relajamiento, busca un régimen de ejercicios que te ayuden a recuperar la línea, compra ropa nueva, haz planes con tu nuevo bebé a futuro, habla mucho con él, conversa y cuéntale lo que quieras. Y sobre todo no te obligues a hacer algo que no quieres.
El exceso de presión, el querer ser la mamá perfecta pueden hacerte muy vulnerable. Tus miedos y dudas son normales, simplemente trata de no dejar que ellos tomen el control, y no temas buscar ayuda. La que mejor sabe qué tan deprimida eres tú, sólo tú puedes saber realmente cuando se te está yendo de las manos y necesitas ayuda profesional. No temas buscarla, pues no eres la única, ni eres una mala madre, simplemente requeieres de un apoyo para entender y adoptar tu nueva vida.
Ser madre puede ser lo más maravilloso del mundo, pero para eso hay que tener la actitud, la disposición y el ánimo. No es tu culpa sufrir la depresión, sólo requieres el tratamientyo y verás que pronto estará todo bien.

http://www.solonosotras.com/archivo/14/mater-mater-200701.htm

Depresión en embarazo afecta salud del bebé

Dos nuevos estudios sugieren que la depresión materna podría tener más efecto sobre los niños y niñas de lo que se pensaba, de acuerdo a lo publicado esta semana por el boletín estadounidense Health Day News.

La primera investigación descubrió que, aun cuando los y las bebés nacidas/os de madres que toman medicamentos para la depresión parecen tener un desarrollo físico normal, podrían ocurrir cambios sutiles en su sistema nervioso.
Los y las autores/as sugieren que deberían realizarse más investigaciones para determinar si los beneficios de tomar estos medicamentos verdaderamente superan a los riesgos potenciales.
El segundo estudio descubrió que las mamás que están deprimidas tienen más probabilidades de tener hijos o hijas que se enferman más.
Según los Institutos Nacionales de Salud Mental, cada año aproximadamente uno/a de cada 10 estadounidenses sufre depresión.
“La depresión en y por sí misma puede afectar la situación de desarrollo neurológico de los recién nacidos. Ciertamente es algo que debe preocuparnos”, indica Philip Sanford Zeskind, autor del primer estudio y director de investigaciones sobre desarrollo neural en el Centro Médico Carolina en Charlotte, Carolina del Norte.
“Los médicos y los padres y madres necesitan preocuparse por los potenciales efectos colaterales de los inhibidores selectivos de serotonina o SSRIs, antidepresivos de uso común”.
Según explica, estudios anteriores llegaron a la conclusión de que estos medicamentos son seguros en el embarazo debido a que no causan problemas de desarrollo físico, como peso natal bajo o nacimiento prematuro.
Sin embargo, dice que esas mediciones de salud infantil son una forma “anticuada” de evaluar el sistema nervioso de un bebé.
En su estudio, Zeskind, comparó a 17 bebés que no fueron expuestos a SSRIs en la matriz.
Lo que los y las investigadores/as necesitan hacer es determinar si el sistema neuroconductual está funcionando bien para evaluar apropiadamente los efectos del uso de SSRIs en el embarazo.
De acuerdo con el estudio, los y las bebés nacidos/as de mujeres que tomaron SSRIs experimentaban más temblores, más actividad motriz, se sobresaltaban con más frecuencia, dormían períodos prolongados, tenían menos cambios en sus estados de conducta, y sus ritmos cardíacos eran más erráticos que los de los bebés que nunca estuvieron expuestos a los inhibidores selectivos.

Fuente: Health Day News http://www.mujereshoy.com/secciones/1731.shtml

¿Qué es un transtorno depresivo?

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente "ya basta, me voy a poner bien". Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión puede mejorar con un tratamiento adecuado.

Tipos de depresión
Al igual que en otras enfermedades, por ejemplo las enfermedades del corazón, existen varios tipos de trastornos depresivos. Este panfleto describe brevemente los tres tipos más comunes. Los tres tipos son: depresión severa, la distimia y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas (vea la lista de síntomas) que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un episodio de depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por lo general ocurre varias veces en el curso de la vida. La distimia, un tipo de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona. Muchas personas con distimia también pueden padecer de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, llamado también enfermedad maníaco-depresiva. Éste no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).
Síntomas de depresión y manía
No todas las personas que están en fases depresivas o maníacas padecen de todos los síntomas. Algunas padecen de unos pocos síntomas, otras tienen muchos. La gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede variar con el tiempo.

Depresión
Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
Inquietud, irritabilidad.
Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

Manía
Euforia anormal o excesiva.
Irritabilidad inusual.
Disminución de la necesidad de dormir.
Ideas de grandeza.
Conversación excesiva.
Pensamientos acelerados.
Aumento del deseo sexual.
Energía excesivamente incrementada.
Falta de juicio.
Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.

Causas de la depresión
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Esto parece darse en el caso del trastorno bipolar. Los estudios de familias con miembros que padecen del trastorno bipolar en cada generación, han encontrado que aquellos que se enferman tienen una constitución genética algo diferente de quienes no se enferman. Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.
En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales.
Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.

La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del hombre.1 Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular, los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del cuidado de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o por asumir el cuidado de padres ancianos.
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por su sigla en inglés) demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por ejemplo depresión) cuando se les suprimen sus hormonas sexuales con una medicación. Si se deja de dar dicha medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.6,7
Muchas mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento de un bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como la responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión de posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere tratamiento. El tratamiento por un médico sensible, y el apoyo emocional de la familia son de importancia vital para que la nueva madre recupere su bienestar físico y mental. El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y disfrutar el niño.

Depresión en el hombre
Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir depresiones que la mujer, de tres a cuatro millones de hombres en los Estados Unidos son afectados. El hombre tiende as ser más reacio para admitir que tienen depresión. Por lo tanto, el diagnóstico de depresión puede ser más difícil de hacer. El hombre es diagnosticado menos que la mujer. La tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.
La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. Un estudio reciente indicó que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón) en ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.2
El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión. En el hombre, no es raro que la depresión se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiende menos a buscar ayuda. El apoyo familiar generalmente es una ayuda importante. Algunas compañías ofrecen programas de salud mental para sus empleados. Estos pueden ser de gran ayuda para el hombre. Es importante que el hombre deprimido entienda y acepte la idea que la depresión es una enfermedad real que requiere tratamiento.

La depresión en la vejez
Es erróneo creer que es normal que los ancianos se depriman. Por el contrario, la mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas con sus vidas. Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto normal de la vejez. La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado, el anciano tendría una vida placentera. Cuando la persona de edad va al médico, puede solo describir síntomas físicos. Esto pasa por que el anciano puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. La persona mayor puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo.
Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de salud mental. Los profesionales van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente. También los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante. Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria. La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de pláticas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión), es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores. La psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos. Estudios de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión en la vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia.4
El mejor reconocimiento y tratamiento de la depresión en la vejez hará que este periodo de la vida sea más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para quienes le cuidan.

La depresión en la niñez
La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el "niño no parece ser él mismo". En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psiquiatra especializado en niños. De ser necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, generalmente hecha por otro profesional, como un trabajador social o un psicólogo, mientras él receta medicamentos si son necesarios. Los padres no deben tener miedo de hacer preguntas: ¿Está capacitado el profesional que va a llevar a cabo la psicoterapia? ¿Qué tipo de psicoterapia recibirá el niño? ¿La familia deberá participar en la terapia? ¿Será el niño tratado con antidepresivos? De ser así, ¿cuáles podrían ser los efectos secundarios?

El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) ha identificado el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de investigación. Las Unidades de Investigación en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP), respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos. Estos investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes. Entre los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión, cuando el médico los receta y supervisa correctamente.

Evaluación diagnóstica y tratamiento
El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir a el paciente a un psiquiatra o psicólogo.
Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?

Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

La terapia electro-convulsiva (TEC o "Electro-shock") es útil, especialmente para los pacientes cuya depresión es severa o pone su vida en peligro y para los pacientes que no pueden tomar antidepresivos.3 La TEC es a menudo efectiva en casos en que los medicamentos antidepresivos no proporcionan un alivio suficiente. En los últimos años la TEC se ha perfeccionado mucho. Antes de administrar el tratamiento, que se hace bajo anestesia de duración breve, se administra un relajante muscular. Se colocan electrodos en sitios precisos de la cabeza, para enviar impulsos eléctricos. La estimulación ocasiona una convulsión breve (aproximadamente 30 segundos) dentro del cerebro. La persona que recibe TEC no percibe conscientemente el estímulo eléctrico. Para obtener el máximo beneficio terapéutico se requieren varias sesiones de TEC, usualmente programadas con un promedio de tres por semana.

http://www.nimh.nih.gov/publicat/spdepresion.cfm