Y si el mal que sientes viniera porque miras atras...
"Ni el futuro ni el pasado existen, y no se puede propiamente decir: hay tres
tiempo: pasado, presente y futuro; Más bien, en propiedad debería afirmarse: los
tiempos son tres: un presente de lo pasado, un presente de lo presente, un
presente de lo futuro. En efecto, estos tiempos son una especie de trinidad en
el Alma y yo no los veo fuera de ella, donde el presente de lo pasado es el
recuerdo, el presente de lo presente el momento, y el presente de lo porvenir la
espectativa "


San Agustín
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martes, 13 de octubre de 2009

Depresión Infantil

DEFINICIÓN:
La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración que ocurre en un niño. Se habla de depresión mayor, cuando los síntomas son mayores de 2 semanas, y de trastorno distímico, cuando estos síntomas pasan de un mes.
Los partidarios de una depresión infantil específica se ubican en dos tendencias, a saber: los evolucionistas, que opinan que la depresión infantil se va transformando según la época evolutiva de la vida del niño en la que se presenta, sostienen pues la existencia de una DI Evolutiva, y aquellos que sostienen la existencia de la depresión infantil con una sintomatología propia, no equiparable a la del adulto, especialmente relacionada con problemas de conducta, de allí el nombre de DI Enmascarada, puesto que muchos profesionales equivocan su diagnóstico.

CRITERIOS Y SÍNTOMAS EMOCIONALES:
Los expertos en el tema de depresión infantil, a través de numerosas investigaciones han llegado a la aceptación de los siguientes síntomas característicos y criterios de la depresión infantil (Del Barrio 1997): tristeza, irritabilidad, anhedonia (pérdida del placer), llanto fácil, falta del sentido del humor, sentimiento de no ser querido, baja autoestima, aislamiento social, cambios en el sueño, cambios de apetito y peso, hiperactividad, disforia e ideación suicida.Esta definición operativa puede ser utilizada como guía diagnóstica y tiene la ventaja de representar un núcleo de coincidencia de un amplio espectro de la comunidad científica.


¿POR QUÉ SE PRODUCE LA DEPRESIÓN INFANTIL?
Existen varios marcos teóricos que intentan explicar el origen de la depresión infantil, así tenemos:
• Conductual: a través de la ausencia de refuerzos (Lazarus), deficiencia de habilidades sociales y acontecimientos negativos ocurridos en la vida del niño.
• Cognitivo: la existencia de juicios negativos (Beck), experiencias de fracasos, modelos depresivos(Bandura), indefensión aprendida(Seligman), ausencia de control, atribuciones negativas.
• Psicodinámico: en relación a la pérdida de la autoestima (del yo-según Freud), y la pérdida del objeto bueno (Spiz).
• Biológico: por una disfunción del sistema neuroendocrino (aumentan los niveles de cortisol y disminuye la hormona de crecimiento), por una disminución de la actividad de la serotonina (neurotransmisor cerebral), y por efecto de la herencia (caso de padres depresivos).

En la actualidad más bien se admite una compleja interacción de distintos factores tanto de carácter biológico como social que sirven de base a la aparición de las distintas conductas normales y patológicas. Es necesario que se dé una cierta vulnerabilidad personal, familiar y ambiental que combinadas dan lugar a la aparición de una conducta desajustada.

En el caso de la DI, los elementos que suponen una vulnerabilidad son de naturaleza biológica, personal, social y demográfica. (Del Barrio, 1997)


Para leer sobre:
INFLUENCIA DE LA FAMILIA Y LA ESCUELA EN LA DEPRESIÓN INFANTIL
INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN DE LA DEPRESIÓN INFANTIL
TRATAMIENTO DE LA DEPRESION INFANTIL
Lee el articulo completo aqui:
http://www.psicologoinfantil.com/articulodepresion.htm

Por
Dr. Eduardo Hernández
Médico Pediatra y Psicoterapeuta Conductual Infantil

Depresion Bipolar Infantil

El trastorno bipolar también afecta a los niños
JANO.es y agencias ·
13 Febrero 2008 10:49

Hasta hace poco se pensaba que esta enfermedad mental se manifestaba únicamente en la edad adulta, pero en un 8% de los casos ya hay síntomas antes de los 14 años.
Hasta hace pocos años se dudaba de que el trastorno bipolar pudiera afectar a la población infantil y juvenil, sin embargo, según señaló el Dr. José Luis Ayuso, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, estudios retrospectivos realizados sobre pacientes adultos han demostrado que, al menos, el 8% experimentó las primeras manifestaciones de esta enfermedad entre los 3 y los 14 años.
El Dr. Ayuso, participantes en el XIII Simposio Internacional de Avances en Psiquiatría, que se desarrolla en Madrid, explicó que "en la población infantil y juvenil, el trastorno bipolar es una patología infradiagnosticada", fundamentalmente por el enmascaramiento que producen otros diagnósticos más frecuentes, como son los trastornos de conducta o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
Debido a que enfermedad está caracterizada por las alteraciones del estado de ánimo, apostó por valorar las peculiaridades que ofrece el tratamiento farmacológico y psicoterápico en edad infanto-juvenil, es decir en identificar las manifestaciones conductuales y emocionales infantiles, "ya que éstas parecen ser precursoras de este trastorno".

FUENTE:
http://herenciageneticayenfermedad.blogspot.com/2009/08/trastorno-bipolar.html

sábado, 10 de octubre de 2009

Atención a la depresión Infantil

Que en ellos no siempre se muestra como en los jóvenes o adultos.
A veces la repentina reparación de rabietas, poca tolerancia, inapetencia, enuresis...Pueden estar indicándonos una depresión en los niños.
Lo mejor es que estar alerta en estos casos: observar,converzar con ellos.
Y a la menor duda, buscar un especialista.

En todo caso lo que sirve es recordar o saber que en los niños la depresión también es posible.

miércoles, 14 de enero de 2009

La depresión afecta a los hijos de emigrantes.

FUENTE: LA HORA.
[3/8/2004]

El alto nivel de migración registrado en los últimos años en el Ecuador, ha desencadenado la separación de familias enteras, y los más perjudicados han sido los niños.
Los padres abandonan su país natal y dejan a sus hijos a cargo de los abuelos, tíos y hasta vecinos. Esta situación determina que se altere el comportamiento del niño desde varios puntos de vista, hasta llegar al más característico que es la depresión. Según la médico familiar, docente de la Universidad Católica del Ecuador, Carmen Cabezas, la depresión es una enfermedad que altera el estado de ánimo de la persona, en donde confluye la extrema tristeza, la apatía y cambios notables de comportamiento.
Debido a que la cultura latina valora especialmente los lazos familiares y grupales, los migrantes se encuentran en una situación de lejanía con respecto a sus familiares y amigos, y por lo tanto pueden ser más propensos a sufrir depresión.

"Es tan importante la presencia de los padres en el desarrollo formativo de sus hijos, que cuando se presenta la ausencia de ellos, el niño tiende a demostrar actitudes extrañas a las que tenía cuando estaba con sus progenitores".
Es fundamental, entonces, comentó la Dra Cabezas, adaptarle al niño a la no presencia de sus padres, incluso guiar a la gente que se queda en manos de los chicos, para que ellos le den el debido cuidado y desarrollo educativo. "Si es necesario se debe acudir a centros de ayuda en donde existan especialistas en el tema".

Consecuencias de un niño no atendido
El actuar de un niño de padres migrantes indebidamente cuidado por terceras personas puede variar y presentarse de distintas formas, según la médico Familiar.
El niño puede volverse agresivo en su casa, con sus amigos. Al ser incomprendido puede llegar a independizarse de forma indebida, es decir se acoje a un tipo de libertinaje, más no de libertad. El menor hace lo que el quiere porque no hay quien le oriente. Ya en la etapa de la adolescencia tiende a crear pandillas. Empieza a refugiarse en el alcohol, en el tabaco y en otros vicios que perjudicarán su salud física y mental.

El cuerpo y la mente trabajan de manera diferente en una u otra persona; pero entre los factores que pueden ocasionar depresión se encuentran: antecedentes de depresión en la familia, historias previas de depresión antes de migrar, enfermedades físicas y otros trastornos como pensamientos negativos sobre uno mismo.

Es necesario considerar las principales y frecuentes situaciones que ocurren en las depresiones infantiles, como las situaciones de pérdida específicas de personas (duelos y separación), de animales, de cosas (juguetes, computadores, etc.), en relación a personas individuales como rechazo y expulsión de grupo, deterioro de la estima en ambientes académicos, en círculo de amistades, en el seno de la familia.

¿Qué síntomas presenta un niño con depresión?
Según la Academia Americana de Psiquiatría de la Niñez, la depresión en los niños se puede identificar por los siguientes síntomas, algunos similares a los del adulto deprimido:
- Quejas frecuentes de enfermedades físicas. Ejemplo: Dolor de cabeza o de estómago. - Pensamientos o expresiones suicidas o actuaciones autodestructivas. - Sentimientos de desesperanza. -Tristeza persistente, lloriqueo y llanto excesivo. - Sensación de aburrimiento persistente y falta de energía. - Pérdida de interés en sus actividades preferidas; o incapacidad para disfrutar de ellas. - Alteración en los patrones de comer y de dormir. - Pobre concentración. -Problemas para relacionarse con sus pares y familiares. - Deterioro en los estudios y ausencias frecuentes de la escuela. - Aislamiento social, comunicación pobre. - Hablar de o tratar de escaparse de la casa. - Alta sensibilidad al fracaso y al rechazo. - Ataques de rabia u hostilidad persistente. - Baja estima y sentimientos de culpabilidad

Es sumamente indispensable que los padres y los adultos relacionados con el niño conozcan esta sintomatología, lo que indudablemente da la posibilidad de una intervención temprana. (PTV)

http://www.psiquiatria.com/noticias/depresion/diagnostico/18401/

Depresión Infantil

La depresion en los niños puede surgir por cambios importantes en su vida y estrés.
5% de los niños sufren depresión.
Descubra si su niño sufre de depresión.
No ignore los sintomas de la depresión.
Indague lo que piensa su niño.
Establezca y mantenga las rutinas.
Tranquilice a su niño y busque tratamiento médico.

La depresión que antes solo se diagnosticaba en personas adultas, está cada día haciendo sufrir también a los niños. Ya no son sólo los adultos los que se deprimen. La depresión infantil, según Cynthia Callahan, gerente de una clínica de orientación infantil, en Madera, puede surgir a causa de "cambios importantes y estrés”, como resultado de la pérdida de los padres, un divorcio, o problemas familiares, etc. Aproximadamente el 5 por ciento de los niños de la población general padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una pérdida o que tienen desórdenes de la atención o de la conducta, o discapacidades en el aprendizaje, o aún problemas de salud mental, corren mayor riesgo de sufrir depresión.

¿Mí hijo tiene depresión?
Seguro que en algún momento de la infancia de su hijo, alguna madre se ha preguntado eso. Lo primero que hay que decir es que cada niño es único en su forma de ser. Hay que conocer muy bien al niño y saber lo que es realmente normal en su comportamiento. No hay que apresurarse a sacar conclusiones. Padres y profesores han de estar atentos cuando algún niño presente alguna de las siguientes características:- está continuamente triste, llorando con más facilidad- pierde el interés por los juegos preferidos y por la escuela - se aleja de sus amigos y de la familia- presenta una comunicación pobre- se aburre y se cansa con facilidad - presenta menos energía o concentración- se queda irritable o demasiado sensible frente a pequeñas frustraciones, montando rabietas o berrinches con más facilidad.- se le nota extremamente sensible hacia el rechazo y el fracaso- expresa baja autoestima, depreciándose a ellos mismos- elige “finales tristes” para sus cuentos y representaciones- se comporta de una manera agresiva- se queja constantemente de dolores tales como de cabeza o de estómago- duerme demasiado o muy poco - come demasiado o muy poco- sufre una regresión, hablando como un bebé u orinándose en la cama- habla de suicidio- habla de escaparse de la casa

Con niños de hasta tres años, las señales para preocuparse empiezan cuando esos niños parecen tristes o decaídos aun cuando se les están consolando. Pueden, incluso, que se peguen desesperadamente a quien se ocupa de ellos o que dejen de comunicarse. La depresión en esos niños está casi siempre conectada con el cambio o pérdida de la persona responsable de su cuidado, o cuando quien les cuida no es capaz de responder a sus necesidades.Que se puede hacer en esos casos-

No ignore los síntomas de depresión.
Dé mas atención de lo normal a su hijo. Juegue con él y así le será más fácil hablar sobre sus problemas. Lea libros infantiles con temas relacionados, dibuje, pinte, construya un puzzle con su hijo. Debe dedicarle un momento especial y único y así, crear un ambiente más cercano y de confianza.- Hágale preguntas y esté atento a las “pistas”. Un niño en edad de escolarización primaria puede llegar a decir “soy tonto”. No se trata simplemente de apoyarlos diciéndoles que no lo son, pregúnteles sobre el porqué piensa que es así, si pasó algo en la escuela, etc. El niño podrá contestar diciendo que todo es una porquería. Y entonces pregúntele qué es lo que le parece malo.

Lo importante es indagar sobre lo que piensa el niño.
El niño necesita de atención, del interés por su parte.- Establezca y mantenga las rutinas. El niño necesita sentirse arropado por una disciplina. Se sienten colaboradores y partícipes cuando se establece un horario para cada actividad. Los “limites” los piden él. Por ejemplo: no existe nada más cálido y lleno de afecto como leer un cuento antes de dormir, y ser bien arropado en su camita. De esta forma estarás diciendo al niño que los problemas no son culpa de ellos. Que todo continua como antes y que él es importante para ti.- Esté atento por si el niño tiene estrés. Es necesario reevaluar el calendario diario de actividades del niño. Pregúntese si tu hijo no está haciendo demasiadas cosas. Si no le estás sobrecargando de actividades. Puede que el niño se siente cansado y estresado.-

Tranquilice a su niño.
Nada mejor que mimarlos y a la vez averiguar sobre su rutina. Estar pendiente sobre el tipo de comida que más le gusta, si duerme toda la noche, si necesita de nuevas actividades y rutinas.- Busque tratamiento médico en el caso de que su hijo empiece a aislarse, comportarse mal, o a hacer comentarios negativos sobre él mismo. Tendrás que confiar en su instinto. Si ves que su niño ha sobrepasado el límite de la normalidad, busque ayuda y apoyo medico. El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión son esenciales para los niños deprimidos. Comente el caso con el pediatra.

EL NIÑO DEPRIMIDO

No son sólo los adultos los que se deprimen. Los niños y los adolescentes pueden sufrir también de depresión, que es una enfermedad tratable. La depresión se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con la habilidad de funcionar del niño o del adolescente.
Aproximadamente el 5 por ciento de los niños y adolescentes de la población general padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una pérdida o que tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta corren mayor riesgo de sufrir depresión. La depresión tiende a correr en las familias.
El comportamiento de los niños y adolescentes deprimidos es diferente al comportamiento de los adultos deprimidos. Los psiquiatras de niños y adolescentes le recomiendan a los padres que estén atentos a síntomas de depresión que puedan presentar sus niños.
Los padres deben de buscar ayuda si uno o más de los siguientes síntomas de depresión persisten:
Tristeza persistente, lloriqueo y llanto profuso
Desesperanza
Pérdida de interés en sus actividades favoritas; o inhabilidad para disfrutar de las actividades favoritas previas
Aburrimiento persistente y falta de energía
Aislamiento social, comunicación pobre
Baja autoestima y culpabilidad
Sensibilidad extrema hacia el rechazo y el fracaso
Aumento en la dificultad de relacionarse, coraje u hostilidad
Dificultad en sus relaciones
Quejas frecuentes de enfermedades físicas, tales como dolor de
Ausencias frecuentes de la escuela y deterioro en los estudios cabeza o de estómago
Concentración pobre
Cambios notables en los patrones de comer y de dormir
Hablar de o tratar de escaparse de la casa
Pensamientos o expresiones suicidas o comportamiento autodestructivo

El Niño Deprimido, AInformación para la Familia@ No. 4 (Revisado 9/98)
Un niño que jugaba a menudo con sus amigos empieza a pasarse la mayor parte del tiempo solo y pierde interés por todo. Las cosas de las que disfrutaba previamente ya no le dan placer al niño deprimido. Los niños y adolescentes deprimidos dicen a veces que quisieran estar muertos o pueden hablar del suicidio. Los adolescentes deprimidos pueden abusar del alcohol o de otras drogas tratando de sentirse mejor.
Los niños y adolescentes que se portan mal en la casa y en la escuela pueden estar sufriendo de depresión sin que nadie se dé cuenta de ello. Los padres y los maestros no se dan cuenta de que la mala conducta es un síntoma de depresión porque estos niños no siempre dan la impresión de estar tristes. Sin embargo, si se les pregunta directamente, los niños algunas veces admiten que están tristes o que son infelices.
El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión es esencial para los niños deprimidos. Esta es una enfermedad real que requiere ayuda profesional. Un tratamiento comprensivo a menudo incluye ambas terapias, individual y de familia. Puede también incluir el uso de medicamentos antidepresivos. Para ayudarles, los padres deben pedirle a su médico de familia que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes, quien puede diagnosticar y tratar la depresión en niños y adolescentes.

¿Qué es un transtorno depresivo?

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente "ya basta, me voy a poner bien". Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión puede mejorar con un tratamiento adecuado.

Tipos de depresión
Al igual que en otras enfermedades, por ejemplo las enfermedades del corazón, existen varios tipos de trastornos depresivos. Este panfleto describe brevemente los tres tipos más comunes. Los tres tipos son: depresión severa, la distimia y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas (vea la lista de síntomas) que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un episodio de depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por lo general ocurre varias veces en el curso de la vida. La distimia, un tipo de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona. Muchas personas con distimia también pueden padecer de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, llamado también enfermedad maníaco-depresiva. Éste no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).
Síntomas de depresión y manía
No todas las personas que están en fases depresivas o maníacas padecen de todos los síntomas. Algunas padecen de unos pocos síntomas, otras tienen muchos. La gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede variar con el tiempo.

Depresión
Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
Inquietud, irritabilidad.
Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

Manía
Euforia anormal o excesiva.
Irritabilidad inusual.
Disminución de la necesidad de dormir.
Ideas de grandeza.
Conversación excesiva.
Pensamientos acelerados.
Aumento del deseo sexual.
Energía excesivamente incrementada.
Falta de juicio.
Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.

Causas de la depresión
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Esto parece darse en el caso del trastorno bipolar. Los estudios de familias con miembros que padecen del trastorno bipolar en cada generación, han encontrado que aquellos que se enferman tienen una constitución genética algo diferente de quienes no se enferman. Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.
En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales.
Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.

La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del hombre.1 Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular, los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del cuidado de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o por asumir el cuidado de padres ancianos.
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por su sigla en inglés) demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por ejemplo depresión) cuando se les suprimen sus hormonas sexuales con una medicación. Si se deja de dar dicha medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.6,7
Muchas mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento de un bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como la responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión de posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere tratamiento. El tratamiento por un médico sensible, y el apoyo emocional de la familia son de importancia vital para que la nueva madre recupere su bienestar físico y mental. El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y disfrutar el niño.

Depresión en el hombre
Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir depresiones que la mujer, de tres a cuatro millones de hombres en los Estados Unidos son afectados. El hombre tiende as ser más reacio para admitir que tienen depresión. Por lo tanto, el diagnóstico de depresión puede ser más difícil de hacer. El hombre es diagnosticado menos que la mujer. La tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.
La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. Un estudio reciente indicó que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón) en ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.2
El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión. En el hombre, no es raro que la depresión se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiende menos a buscar ayuda. El apoyo familiar generalmente es una ayuda importante. Algunas compañías ofrecen programas de salud mental para sus empleados. Estos pueden ser de gran ayuda para el hombre. Es importante que el hombre deprimido entienda y acepte la idea que la depresión es una enfermedad real que requiere tratamiento.

La depresión en la vejez
Es erróneo creer que es normal que los ancianos se depriman. Por el contrario, la mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas con sus vidas. Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto normal de la vejez. La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado, el anciano tendría una vida placentera. Cuando la persona de edad va al médico, puede solo describir síntomas físicos. Esto pasa por que el anciano puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. La persona mayor puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo.
Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de salud mental. Los profesionales van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente. También los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante. Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria. La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de pláticas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión), es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores. La psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos. Estudios de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión en la vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia.4
El mejor reconocimiento y tratamiento de la depresión en la vejez hará que este periodo de la vida sea más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para quienes le cuidan.

La depresión en la niñez
La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el "niño no parece ser él mismo". En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psiquiatra especializado en niños. De ser necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, generalmente hecha por otro profesional, como un trabajador social o un psicólogo, mientras él receta medicamentos si son necesarios. Los padres no deben tener miedo de hacer preguntas: ¿Está capacitado el profesional que va a llevar a cabo la psicoterapia? ¿Qué tipo de psicoterapia recibirá el niño? ¿La familia deberá participar en la terapia? ¿Será el niño tratado con antidepresivos? De ser así, ¿cuáles podrían ser los efectos secundarios?

El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) ha identificado el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de investigación. Las Unidades de Investigación en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP), respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos. Estos investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes. Entre los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión, cuando el médico los receta y supervisa correctamente.

Evaluación diagnóstica y tratamiento
El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir a el paciente a un psiquiatra o psicólogo.
Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?

Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

La terapia electro-convulsiva (TEC o "Electro-shock") es útil, especialmente para los pacientes cuya depresión es severa o pone su vida en peligro y para los pacientes que no pueden tomar antidepresivos.3 La TEC es a menudo efectiva en casos en que los medicamentos antidepresivos no proporcionan un alivio suficiente. En los últimos años la TEC se ha perfeccionado mucho. Antes de administrar el tratamiento, que se hace bajo anestesia de duración breve, se administra un relajante muscular. Se colocan electrodos en sitios precisos de la cabeza, para enviar impulsos eléctricos. La estimulación ocasiona una convulsión breve (aproximadamente 30 segundos) dentro del cerebro. La persona que recibe TEC no percibe conscientemente el estímulo eléctrico. Para obtener el máximo beneficio terapéutico se requieren varias sesiones de TEC, usualmente programadas con un promedio de tres por semana.

http://www.nimh.nih.gov/publicat/spdepresion.cfm

Depresión: trastorno de la mente y el cuerpo

La enfermedad produce disfunción en los aspectos laboral, social y familiar Un trastorno depresivo daña todo el cuerpo, el estado anímico y los pensamientos. Altera la forma de comer, de dormir y de opinar de uno mismo, así como el concepto de la vida en general. No es un estado de ánimo triste, pasajero; tampoco una señal de debilidad personal o una condición que uno pueda alejar a voluntad. Las personas que sufren enfermedades depresivas no pueden tan sólo "animarse" y de inmediato sentirse mejor. Sin atención médica los síntomas pueden durar semanas, meses o años. En cambio, un tratamiento adecuado puede ayudar a más del 80 por ciento de esas personas.

Al respecto opina el doctor Mario Alberto José de los Santos, de la Clínica de Especialidades Neuropsiquiátricas del ISSSTE, en Tlatelolco: La depresión es un estado de ánimo que invade nuestro afecto, una patología que produce disfunción en lo laboral, social y familiar y requiere de tratamiento psiquiátrico para que el paciente corrija la distorsión que tiene de su vida.
Este padecimiento, dice, ataca a dos mujeres por un hombre y se presenta desde la niñez hasta la ancianidad con diferentes indicadores biológicos.Los niños, señala el psiquiatra egresado de la UNAM, evidencian problemas de conducta, no controlan su vejiga urinaria y existe notoria falta de aprovechamiento en sus estudios; en los adolescentes hay rebeldía y ansiedad; el adulto rompe con sus hábitos y descuida su arreglo personal; el anciano muestra fallas de memoria y en algunos casos seudodemencia.
Hay personas que viven con este mal sin acudir al médico nunca. Son aquéllas que lloran fácilmente; tienen cambios de ánimo, sentimientos de minusvalía y falta de sueño y de energía; les disminuye el deseo sexual y bajan de peso. El especialista del ISSSTE -miembro de la Asociación Psiquiátrica Mexicana desde 1989- sugiere que, si los síntomas de una depresión se presentan durante más de dos semanas, se debe visitar al médico, quien tras una minuciosa valoración decidirá el tratamiento: psicológico o farmacológico.

En el psicológico la psicoterapia se da a través de la palabra, explorando sentimientos, causas y percepción para cambiar el cuadro del paciente.
En el tratamiento farmacológico es muy importante no dejar de tomar el medicamento, pues muchas veces el enfermo, al sentir mejoría, experimenta la tentación de prescindir de los fármacos; ello es peligroso porque algunos de éstos deben abandonarse gradualmente.Más allá de estos dos tratamientos, en casos graves la respuesta es la terapia electroconvulsiva, muy avanzada en la actualidad. Se aplica con un aparato unido a encefalógrafos, lo que la hace más específica y más controlada, a diferencia de los inicios de esta técnica, cuando se contaba con un equipo obsoleto que no medía la intensidad de la descarga.Gracias a los avances esta terapia permite reorganizar el funcionamiento electroquímico del sistema nervioso central, lo que se manifiesta en mejoría en los síntomas depresivos en corto plazo.